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Cinco meses después, ¡la tienda está online!

En diciembre de 2016 tuve la idea de regalarle esta tienda online a mi mujer como regalo de Navidad. En ese momento no podía imaginar que fueran a pasar cinco meses para que estuviera online. No han sido meses fáciles, en especial el invierno. Pasé dos fuertes gripes consecutivas que me tuvieron casi mes y medio inactivo. En plena enfermedad, mi madre también sufrió un repentino empeoramiento en su salud y murió en febrero. Hasta abril no he podido tener un poco de tranquilidad y disposición para dedicarme a la tienda. Entretanto, mi mujer ha ido haciendo un buen trabajo tomando las fotos de los artículos, escribiendo las descripciones y subiendo los productos (muchos de los cuales son hechos por ella misma).

Lo he pasado mal haciendo la tienda. Soy muy perfeccionista, tanto para mí como para los otros, y eso provoca a veces que los proyectos se retrasen más allá de lo debido. En vez de abrir la tienda al público a las primeras de cambio, en lo que se conoce como «fase beta», mi intención siempre ha sido que todo estuviera perfectamente verificado, y que quien entrara y comprara por primera vez tuviera la garantía de que todo funciona bien. Esto no es tan fácil como parece. Quienes se dedican a estos temas conocen la multitud de detalles y sorpresas inesperadas que uno se va encontrando en el proceso de creación, configuración y prueba. Reconozco que, en ciertos momentos, he estado al borde de la desesperación.

Cinco meses después puedo decir que estoy satisfecho con el resultado, aunque, de haber sabido en su día el tiempo y el estrés que me iba a producir, hubiera escogido otro regalo más simple para mi mujer. Ha sido ella quien ha tenido que aguantar mis lamentaciones durante todo este tiempo. Hemos sufrido juntos en este empeño de no dejar un proyecto solo en el limbo de las buenas intenciones. Hemos luchado hasta el final para demostrar en la práctica que dos personas, solo con la ayuda de Dios, pueden poner en marcha una tienda online funcional.

Sé lo difícil que es vender en internet y, sobre todo, vender de una manera rentable a medio y largo plazo en un país donde la crisis económica ha causado estragos y donde la competencia son Amazon, eBay y decenas de miles de tiendas con más inversión y recursos humanos que esta. Pero no es la viabilidad o la rentabilidad lo que han dado impulso a este proyecto sino el deseo de agradar a mi mujer. A ella le agradezco su paciencia y le pido perdón por mi perfeccionismo, mis críticas descarnadas, mis lamentos, mi estrés y mi exceso de pesimismo/realismo para evitar que se desilusione ante lo que queda por delante. Ambos sabemos que nuestro sustento, nuestro pan de cada día, depende de Dios y no de esta tienda o de mis otros proyectos. Ambos confiamos el uno en el otro, porque quien está a la cabeza de nuestro matrimonio y de nuestra vida, Cristo, es digno de toda confianza.

«El tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen; y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa.» (1 Corintios 7:29-31)

Y así, con esa expectativa, unidos en un mismo sentir, damos por inaugurada la tienda Comprar.club.

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